lunes 23 de noviembre de 2009

Mis historias nunca tienen un final feliz.


La vida no es como una obra de teatro en la que se puede fingir un sentimiento.


Los corazones rotos de la sociedad moderna.

domingo 22 de noviembre de 2009

Y ahora... ¿qué?



Cansada de que otros ocupen su lugar en mi cama había tomado una decisión. Le había dicho lo que sentía; aún sabiendo que la respuesta sería no, para ver si así conseguía quitarmelo de la cabeza después de tanto tiempo... Pero, sin embargo, no hubo respuesta.
Entonces... ¿qué?

_

Al final ha sido un simple no, y un no sabía que responder porque estoy enamorado de otra.
Y aquí estoy, a golpe de sábado (o más bien, domingo) a las 6:37, o 38... de la mañana intentando reorganizar mi cabeza y mi corazón.

sábado 21 de noviembre de 2009

Al mal tiempo, buena cara :)



Si la vida te da limones...


Coge Tequila, Sal, ¡y avísame!



Como me gustan las noches de borrachera sin control.

viernes 20 de noviembre de 2009

Nudo [Parte X]

[Otro capítulo, y de los últimos ya. El próximo ya es desenlace. Para los que todavía no se enteran... esto es una historia, subida por capítulos. Si leéis esto solo, no os enteráis, debéis leer todo para entenderlo. Para eso, pinchad aquí, y comenzad a leer de abajo hacia arriba. Espero que así os resulte más fácil. ;)]

Cuando quise echar a correr ya era demasiado tarde. Unas luces se encendieron a lo largo del enorme y tétrico pasillo de rocas que ahora quedaba iluminado. Estaba segura de que no era una cueva abandonada, y me recordaba demasiado a la de mi sueño.
Comenzamos a caminar despacio hacia el interior de aquel lugar, no me parecía buena idea, pero no teníamos otra opción ya que David no conseguía teletransportarse.
Después de un buen rato caminando, las paredes me resultaban cada vez más familiares, hasta que de pronto la vimos, a un lado de la cueva, aquella enorme roca tras la cual me había agachado en mi sueño.
Sin razón aparente, las luces se tornaron azules. Escuchamos unos pasos a lo lejos, se acercaban lentamente, seguidos del ondear de una larga cazadora a ras de suelo.
Instintivamente me agaché detrás de la roca y David hizo lo mismo. Todo era igual que en mi sueño excepto por la presencia de mi pequeño fantasma, ya que no había ni rastro de él en las imágenes que había visto hace solo unas horas.
–¿Es él, verdad?
David asintió lentamente.
–Solo hay una forma de salir de aquí. –me dijo.
–¿Cuál? –pregunté en apenas un susurro.
–Cierra los ojos y relájate.
–¿Qué vas a hac… –me puso un dedo en los labios para que guardara silencio.
Hice lo que me dijo temerosa de qué pasaría. Entonces sentí algo frío que me atravesaba la piel sin hacerme heridas.
Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y un grito ahogado salió de mis labios.
Abrí los ojos, pero David ya no estaba allí. Sentí una extraña fuerza en mi interior y comprobé que mis sentidos eran más agudos. Ahora sí que todo era como en mi sueño.
Me dejé apresar por el pánico.
Estaba pasando lo mismo. Iba a morir en unos minutos si no hacía algo rápido.
Era bastante lógico pensar que, si había tenido aquel sueño, aquella visión o lo que fuera, era para hacer algo y cambiar los papeles.
¿Pero qué? ¿Salir y enfrentarlo antes de que me descubriera? ¿Echar a correr en cuanto tuviese oportunidad? ¿Intentar no realizar los mismos movimientos al luchar contra él? ¿Qué opción debía escoger? Me devanaba los sesos intentando hallar una solución que no aparecería. Las opciones daban igual, iba a morir…
Comencé a darme cabezazos contra la roca…
«¡Ay! ¡Silvia para, que también me duele a mí!»
La voz de David sonó en mi cabeza, miré a ambos lados pero no había nadie. Entonces… ¿estaba dentro de mí?
«Si, estoy dentro de ti, por eso percibes mejor las cosas y por eso me duele cuando te das cabezazos. Escúchame, no vas a morir, vas a pelear contra él y ganarás, y yo estaré a tu lado.»
Creí en sus palabras.

lunes 16 de noviembre de 2009

La segunda manecilla de un reloj avanza.


Suena el despertador.

Las farolas de la calle se apagan.

Una flor se marchita.

El arcoiris aparece en el cielo.

Un bostezo de mi mascota rompe el silencio.

Un nuevo día comienza.

viernes 13 de noviembre de 2009

Popurrí.

Bueno, muchas cosas que contar, porque he seguido ausente.
Lo primero primerísimo, ya se ha acabado la cuenta atrás, ya ha pasado el 11 de Noviembre, lo que quiere decir que ya no tengo aparato. :)
Os presento mi más dulce sonrisa.

Y volver a sonreír otra veeez.


Aparte, me han puesto gafas para el PC, la tele y el encerado en clase. Según Iz, me dan un aire intelectual, además, ¿donde no se ha visto a un escritor con sus gafas?


Me gustaría pediros perdón a los que seguís mis historias, por no subir muy amenudo, últimamente estoy falta de ganas, de inspiración, no me apetece hacer nada, solo quedarme en cama, no pensar, no sentir. Pero desgraciadamente no puedo. Quiero acabar las historias que tengo empezadas, y que disfrutéis de ellas. Me gustaría mandarlas a concursos y saber si son buenas. Creo que, que esto termine (con esto me refiero a mi estado de ánimo), es cuestión de un día, en el que me jugaré todo a una sola carta. No dejo de repetir ese día en mi mente, barajando todas las posibles opciones, y, al principio me veía triunfadora, ahora... cada vez lo veo más complicado, y me da miedo echarme atrás en el último momento. Sábado veremos que pasa con mi vida.

Como he prometido, os presento a mi futuro perrito, me lo dan en una semana - quince días. El mío es el negro, lo más seguro, también me gusta el marroncito, pero el negro es diferente. Me gustaría pediros un favor, ayudarme a elegirle un nombre al cachorro. A mí me gustan:
Ryuk, Rem, Ron, Lucas, Chans y Nuka.
Mi hermana dice que le ponga o Conan o Suso, pero no me convencen mucho. Conan suena a cona… xD. Y Suso… la gente puede pensar mal… ¬¬
También me llaman la atención Spike, Sam y Taro. ¿Qué decís?
Por otro lado, he recibido varios premios estos días:

El primero y las normas a seguir:
1. Hacer promoción al blog que me lo dio.
*[..CLARA..]* Que decir, que escribe genial, ya me gustaría a mí que a su edad se me diera tan bien... Además me parece una persona estupenda, y a quien me gustaría conocer más. :) Gracias por los premios.

2. Escribir 10 cosas honestas que me suceden.
- Estoy totalmente perdida.
-No me gusta que la gente sepa cosas de mí y a la vez me gusta poder contarselas a alguien.
-Soy antisocial.
-Tengo doble personalidad, y cambios bruscos de humor.
-Me gustaría ser escritora.
-Ser independiente me gusta, vivir sola también; trabajar, NO.
-Quiero que un chico aparezca en mi vida, al menos durante unos meses.
-Intento recuperar cosas que he perdido.
-Digo mentiras porque soy insegura.
-Mi padre es la persona más importante que tengo.

3.Mandar saludos a la madre de alguien. A mamáiZ. por cuidar de todas nosotras y hacer que seamos responsables, al menos, de vez en cuando. :)

4. Otorgalo a 9 blogs.
-Arual.

Segundo premio (también entregado por Clara):

1)¿En qué animal me reencarnaría? No creo en la reencarnación.
2) No podría sobrevivir sin: agua, comida, oxígeno,...
3) Lo que más aprecio de una persona: El cariño.
4) Suelo vestir de color: Verde. Aun que últimamente me tira el gris.
5) Tres palabras que me definan: PatoSá, PerezoSá, VengonzoSá.

6) Un lugar al que viajaría: ¿Solo uno? Demasiado difícil.
7) Mi cita favorita: "Perdida por calles de mala reputación en un rapto de amnesia".
8) Algo que quiero hacer: Nada.
9) De mayor quiero ser: Escritora, también fotógrafa en mis tiempos libres. Y dar clases de lengua y literatura castellana no estaría mal.

Se lo entrego a los mismos blogs que al primero.

Tercero y último: BLOG DE ORO.

Lo recibo de manos de mi querida Laura. A la que hace tres años que conozco, y que, a pesar de haberla visto tan solo una vez, tengo tantísimo cariño.

Nomino a los mismos de antes, pero en lugar de a Laura, ya que me lo ha entregado ella, a *[..CLARA..]*.

jueves 29 de octubre de 2009

Nudo [Parte IX]

–¿Con que estás ahí eh preciosa? –su voz era áspera, gutural, daba miedo, aunque no tanto como él. –Vamos, sal, no te haré daño,…
Me preguntaba porqué cuando alguien quiere que salgas de tu escondite para hacerte algo malo siempre suele decir “no te haré daño”; ¡já! ¡y una porra!
–Solo quiero jugar pequeña… –su voz volvió a sonar, más cerca. Percibí una morbosa sonrisa en su cara. ¿jugar? ¿pequeña? pero que dice…
–¡Bu!
Una enorme sonrisa apareció ante mí e hizo que me levantase de un salto y que me retirara hacia un lado; mi cuerpo se tensó en posición de defensa.
Era enorme, el doble o el triple que yo. Su ropa era oscura. Los pantalones flojos, unos botines, y una enorme chaqueta que le llegaba a los pies. Se la quitó, y debajo de ella llevaba una camiseta, blanca, de asas, apretada. Contrastaba con el tono moreno de su piel y con el resto de su ropa. Pude ver sus anchos brazos en los que se marcaban músculos que yo ni si quiera sabía que existían; las venas se le veían a distancia y cada una de sus manos tenía el tamaño de mi cabeza. Su pelo oscuro hacía destacar sus grandes ojos azules.
Me sonrió, y pude ver sus blancos y largos colmillos. Estaba asustada, pero no quise darle la satisfacción de que me viera temblar.
–Será más fácil de lo que pensaba. –Su carcajada hizo eco en la cueva, y rápidamente se fue deshaciendo de las armas que llevaba encima excepto de una vaina que llevaba sobre la espalda.
Se puso en posición de ataque. Mi cuerpo se había bloqueado por el pánico. Intenté controlarme, pero era difícil. Me sentía extraña, algo había cambiado dentro de mí.
Saltó sobre mí, pero lo esquivé con asombrosa facilidad. De pronto me sentí llena de fuerza, estaba eufórica. Salté sobre él. Nos enzarzamos en una pelea a muerte. Era complicado saber quien ganaría. Yo era bastante más pequeña pero eso me permitía moverme con mucha más libertad, era mucho más ágil que él, ya que su gran volumen lo hacía torpe.
Me agaché justo a tiempo para esquivar una patada y cuando volví a levantarme pude ver entre sus manos una catana que me atravesaba el pecho. El miedo se dibujaba en mi cara, la sangre caía lenta por mi cuerpo, y en sus ojos había un brillo de satisfacción.
Su sonrisa se hizo más grande y volvió a repetir aquellas horribles palabras:
–Mi venganza será terrible.
Me desperté con un grito ahogado, empapada en sudor, con la respiración agitada y con el corazón como si me fuera a salir del pecho. No sabía en que momento me había dormido, pero aquel sueño había sido demasiado real para ser solo un sueño. No conseguía normalizar mi respiración.
–¡Tranquila, tranquila! Solo ha sido una pesadilla, ¿estás bien? Respira… –su voz temblorosa intentaba calmarme.
Me acurrucó entre sus brazos mientras me relajaba lentamente.
Una cálida sensación comenzó a recorrer mi cuerpo poco a poco, extendiéndose por todos los rincones, llegando desde la punta de los pues hasta la punta de las orejas. Empecé a sentirme mejor.
Nos quedamos así por un tiempo indefinido, yo en un estado de semiinconsciencia y él acurrucándome como si yo fuera un bebé.
De sus labios salió una melodía tarareada.
Levanté un poco la cabeza y lo miré a los ojos. Volvíamos a estar en la misma situación de antes. Sentía su respiración a escasos centímetros de mi cara, no pude evitar sonreír. Él hizo lo mismo. Las cosas ya no me parecían tan graves ni tan terribles. Aquella melodía y el calor de su piel me hacían sentir como en una nube. Apenas un leve roce húmedo de nuestros labios hizo que todo comenzara a girar.
En cuanto abrí los ojos ya no estábamos en mi armario. Una fría, húmeda y oscura cueva se extendía ante nosotros, que nos encontrábamos a unos metros del a entrada, que de pronto, se cerró con una puerta corredera de hierro.



[Bueno, como ya hacía tiempo que no subía, aquí va una parte bastante larga. Espero no dejaros muy intrigados. ^^
Por cierto, mientras pasaba esto al ordenador, la escena de la pelea, me ha recordado a Lisbeth Salander y a Niederman cuando pelean el La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, pero esto lo escribí antes de leer el libro.]

jueves 22 de octubre de 2009

Perdida por calles de mala reputación en un rapto de amnesia.


Vivo en un mundo en el que el único habitante vivo soy yo. Sigo desaparecida. Y ya van casi tres semanas. Me está sentando bien. Prometo que cuando vuelva, será a lo grande. ;)



PD1: he añadido algo nuevo al blog (¡que raro en mí!xD) en la columna de la derecha, un monigote de una chica sacando fotos, se supone que soy yo... en fin, que cuando estás enferma tienes tiempo libre.
PD2: Voy a tener un perrito. Ya os lo presentaré, que cosita. ^^

domingo 4 de octubre de 2009

Nudo [Parte VIII]

Negué con la cabeza. Lo miré fijamente e intenté relajarme y sonreír, pero no fui capaz.
Los sentimientos se confundían dentro de mí. No podía definir uno en concreto. Todo era un remolino, como si en un átomo, los electrones -negativos- se mezclaran con los protones -positivos-, uniendo así polos opuestos imposibles de distinguir. Pero los átomos también tenían partículas neutras en el núcleo. Eso era yo en ese momento, un neutrón. Incapaz de expresar algo por pequeño que fuese.
Un leve movimiento de su cuerpo me hizo salir de mis conclusiones. Lo miré. Por un segundo dudó si abrazarme o no, pero finalmente optó por hacerlo. Me quedé allí en aquel lugar frío y oscuro en el que parecía haber un pequeño foco de calor que me rodeaba con sus brazos.

Oía sus pasos cerca. No sabía donde estaba, pero no tardaría mucho en llegar a mi escondite, me encontraría y entonces ya no tendría escapatoria. Me entró el pánico. Unas cuantas gotas de sudor frío resbalaban por mi cara. Me temblaban las manos y el resto de mi cuerpo estaba paralizado.
Aunque quisiese moverme no podría, cualquier movimiento, el mínimo, y estaba muerta. Sus sentidos estaban muy desarrollados, incluso era posible que ya supiera dónde me encontraba por culpa de mi entrecortada respiración.
Los pasos se detuvieron. Dudaron un instante. Un paso atrás y otro adelante… sí, mis sentidos también eran increíblemente sensibles, podía oírlo, olerlo y prácticamente percibirlo. Pero no tenía posibilidades de enfrentarme a él y salir con vida de aquella cueva infernal.

jueves 1 de octubre de 2009

Cuenta atrás...


OnceDeNoviembre :D

Por fin volver a sonreír. ^^

martes 29 de septiembre de 2009

Nudo [Parte VII]

–¿Recuerdas hace tres años, cuando estabas en el metro y un hombre se tiró a la vía? Yo estaba allí… –Un escalofrío me recorrió la espalda al recordar aquello. –Aquel hombre, creía que estaba loco, y quería suicidarse, supongo que, cuando me vio e intenté explicárselo… creyó de verdad que sí lo estaba, y por eso saltó. Lo peor de todo fue que, me distraje lo suficiente para que el ángel de la muerte se me adelantase. Y se llevó su alma…
Un incómodo silencio se apoderó del armario… decidí romperlo y hacer la temida pregunta…
–¿Qué fue lo que te distrajo?
–¿No es obvio? Tú. Te pareces mucho a ella, ¿sabes? A mi hermana…
Se me cortó la respiración… No supe qué decir ni qué responder… Él, en cambio, si pudo seguir hablando, aunque le resultaba difícil.
–En un primer momento pensé que eras ella. Después me di cuenta de que no, pero ya era demasiado tarde, él también te había visto. Durante estos tres años, ha estado planeando la manera de convencer a la muerte para que te mate, y de cómo ser capaz de atrapar tu alma antes de que yo aparezca. Por eso no me he separado de ti en todo este tiempo. Esperando que llegase el momento en el que me vieras. Y ahora que ese momento ha llegado, el miedo se ha apoderado de mí.
Me quedé callada, mirando la oscuridad de mi ropero. Respiré hondo y levanté la cabeza, apenas veía algo sin la linterna. Me miró intentando descifrar lo que pensaba.
–Deberías descansar… –me dijo con la voz más seria que le había oído.

Nudo [Parte VI]

–Puede que esto te resulte difícil de entender… pero me gustaría que me escucharas hasta el final antes de sacar conclusiones; ¿de acuerdo?
Asentí.
– Bien, como ya te he dicho, no se cómo ni porqué mi alma se quedó en este mundo, eso todavía es un misterio para mí. Pero lo que sí se, es que mi función aquí es salvar almas a las que todavía no les ha llegado la hora. ¿A qué me refiero con esto? Bueno, verás, cada persona tiene una fecha de nacimiento y otra de muerte… En ocasiones, la muerte, se salta esta fecha, y decide matar a la gente antes de tiempo; el motivo… pues supongo que porque es malvada, no se, es la muerte, ya sabes. Antes de seguir, deberías saber que tengo, o más bien tenía, una hermana gemela. Y que estábamos bastante unidos, pero durante mis últimos días no pasábamos una buena época. Cuando ocurrió mi accidente, ella se echó la culpa. Yo todavía estaba confuso, sobre lo que había pasado, lo que era, y lo que iba a ser mí. Apenas me había movido del lugar de mi muerte en dos días; pero al tercero, ella apareció en la escena. Solo la observé de espaldas, pero sabía que era ella. Se acercó al borde de la acera me pareció que miraba detenidamente el tráfico. Yo la observaba desde el muro a su espalda en el que estaba sentado. Cuando comprendí lo que pensaba fue demasiado tarde. La vi morir. Y no solo eso, vi al ángel de la muerte por primera vez, vi como aparecía en medio del caos del accidente y vi como recogía su alma y se la llevaba sonriente. Durante mucho tiempo no comprendí que estaba pasando. Pero finalmente descubrí que la gente que estaba a punto de morir antes de que llegase su hora podía verme, e incluso oírme, como haces tú. Si mi hermana se hubiera dado la vuelta en aquel momento… tal vez ahora seguiría viva. Esa es mi función, encontrar a esas personas, que me vean y me escuchen, y juntos podemos evitar una tragedia. No todos me creen, pero al menos, las almas de los que finalmente mueren, van al lugar al que deben, porque yo las atrapo antes de que el ángel de la muerte aparezca. Tengo unos escasos segundos de privilegio antes que él. Por eso me odia, y por eso quiere vengarse, como no puede matarme, intenta matar a la gente que me importa.
–Sigo sin comprender, que pinto yo en todo esto… –respondí.

miércoles 16 de septiembre de 2009

Decepción.

He llegado a la conclusión de que tengo que ser la reostia para que cierto grupo de gente se pase el día (y también la noche) imitándome y seguramente, también criticándome.
No se que consiguen con eso la verdad... ¿enfadarme? ¡oh, no! ¡no caerá esa breva! Discutir no es algo que me guste; de hecho, lo odio, siempre que puedo evitar una discusión, aprovecho la oportunidad. Y no soy tan inmadura como para discutir por cosas de ese estilo, puedo ser infantil muchas veces, pero madurez tengo la suficiente.
Entre ese grupo de personas se encuentran dos que me han decepcionado más que el resto. Porque de algunos podría esperármelo, de ellos no.
Uno es mi primo, (sí, mi propia "familia" queridos lectores). Me habían contado la cantidad de cosas que hacía para fastidiar a los que se suponían "sus amigos", y yo no me las creía de todo, o no les daba importancia. Incluso lo defendía muchas veces. Pero si algo me ha enseñado el tiempo es que tu familia no la forman aquellas personas con las que compartes sangre, si no con las que compartes tu vida.
La otra persona es una chica con la que siempre he intentado llevarme bien, por diversos motivos, siempre he intentado ser simpática con ella, y portarme lo mejor que se. Y cuando ya empezaba a dar todo por perdido, va y parece que la amistad empieza a surgir. Pero de repente, te das cuenta de que el suelo está empapado de sangre y que la chuchillada de tu espalda es bastante profunda (siempre me ha gustado la metáfora de la puñalada trapera).
Y yo me pregunto... ¿para que los saludos y las sonrisas? ¿Que eres un payaso y yo una niña de tres años? (perdón la expresión, pero suelo actuar con sarcasmo e ironía en estas situaciones).
Decepción es la única palabra que se me ocurre para describir lo que siento por ellos. En un principio me han hecho daño, cuando lo vi, mis ojos no dieron crédito... En ese momento caí de bruces en el mundo real y comprendí que en el mundo, vas a encontrarte con personas buenas y con personas malas, y ámbas te enseñarán a vivir.

Como solución a este problema, utilizaré dos métodos. El primero, uno que me han dado: "Cuando dejas de prestarle atención a una cosa, esta deja de molestarte". El segundo, el que uso siempre: "Tiempo al tiempo".

Para terminar, me gustaría decir que me da rabia tener que subir un texto como este aquí, pero necesitaba desahogarme, y este es mi lugar preferido en el mundo para hacerlo.


Gracias a los que me leéis, y en especial a los que comentáis.

viernes 11 de septiembre de 2009

Saltar no es lo mismo que caer.


-Vivir y morir es lo mismo.
-No; vivir es estar conmigo, morir es estar sin mí; hay una gran diferencia.

lunes 7 de septiembre de 2009

Cosas sin sentido.

Normalmente me resulta tan difícil hablar y tan fácil escribir… Pero hoy, las palabras no salen de ninguna forma. Y tengo tanto que decir que no se por donde empezar. Son tantos los pensamientos que dan vueltas en mi cabeza, que esta empieza a dolerme cada vez más.
Quiero irme de una maldita vez. Quiero dejar todo esto atrás, en especial las mentiras, sobre todo a ellas, las odio, pero no puedo evitar hacerlo, no me queda otra si no quiero pasarlo mal. Quiero dejar atrás la decepción en los rostros conocidos, yo me siento bien conmigo misma y con lo que hago, ¿por qué no dejáis de mirarme por encima del hombro? ¿Os creéis superiores porque yo he resbalado? Pues he de deciros que yo ni si quiera me dignaré a miraros cuando tenga alas para volar sobre vosotros.

miércoles 2 de septiembre de 2009

Mi barrera.


Día: Miércoles 2 de Septiembre del 2009. Hora: 1:42.

Supongo que hoy ya es “otro día ;)”.

He estado todo el día dando vueltas por casa, entrando y saliendo de cama; entre sueños y pesadillas, intentando poner todos esos pensamientos que me dan dolor de cabeza en orden.
Dejando a un lado todo, lo que concierne a los estudios y a un futuro, a la familia y la idea de independizarse, a los amigos y a los no amigos,…
Me he dado cuenta de que tengo miedo.

Miedo a decir las cosas.
Miedo a no saber lo que piensas.
Miedo a estar perdida en esta situación.
Miedo a perderte.
Miedo a quererte.
Miedo a estar contigo y a que estés lejos.
Miedo a lo complicado que me parece todo.
Miedo a echarte todavía más de menos.
Miedo a necesitarte todavía más.
Miedo a hacer mal las cosas.
Miedo a que no te quedes conmigo.
Miedo a llorar.
Miedo a ti.

En fin, ahora, me siento un poco mejor. Por aquí (me refiero al blog) todo resulta mucho más fácil, aun que cualquiera pueda leerlo, supongo que porque existe gente que te comprende y que se siente, o se ha sentido igual que yo. Creo que por eso me gusta escribir, todo parece más sencillo.

viernes 28 de agosto de 2009

Nudo [Parte V]

[Bueno, por fin otro trozo de la historia del pequeño fantasma. Muchos no la abréis leído, por lo que si queréis, podéis ver los anteriores capítulos haciendo clic aquí. Recordad que tenéis que empezar desde abajo hacia arriba. Pasar un buen finde.]


Nos quedamos en silencio sin saber que decir. Yo no lo veía, pero sabía que él a mí si.
Un abrigo se descolgó detrás de mí, rozándome la espalda y asustándome. Pegué un grito y un salto a la vez.
Impulsivamente, me abracé a él, que me agarró entre sus brazos.
Me quedé mirando a la altura donde debía de estar su cabeza. Sabía que me estaba observando.
Pude llegar a sentir su respiración a un par de milímetros de mi cara. Creo que sus labios y los míos llegaron a rozarse una milésima de segundo, justo antes de:
–¿Silvia? ¿Silvia estás despierta? Baja a comer anda. –Mi madre no esperó respuesta, simplemente se fue escaleras abajo.
Nos reímos tímidamente; yo muerta de vergüenza y él… bueno, el muerto ya estaba.
–Será mejor que vaya… –me disculpé.
–No me moveré de aquí. –me prometió con lo que pude descifrar que era una sonrisa.
Salí del armario con cuidado y bajé a comer con mi madre.
Apenas tardé quince silenciosos minutos en acabar la comida de mi plato. Mi madre y yo no pasábamos por un buen momento, así que recogí rápidamente y subí al piso de arriba.
Me detuve en la puerta de mi habitación. No me apetecía volver al armario después de lo sucedido antes. Necesitaba aclarar mis ideas. Por lo que dirigí mis pasos al cuarto de baño, me lavé los dientes y me contemplé en el espejo.

Intenté no pensar en nada, pero esa risa maléfica volvió a sonar en mi cabeza clamando venganza.
Toda la información acumulada de golpe en mi cabeza la noche pasada comenzaba a traer sus consecuencias. Un bombardeo incesante de pensamientos revoloteaban descontroladamente en mi cerebro. Hice un esfuerzo para poner todas aquellas ideas en orden, pero resultó inútil.
Fue entonces cuando me di cuenta de una cosa…
Volví a mi cuarto y me sumergí en la oscuridad del armario. Esta vez con una linterna en la mano que encendí después de acomodarme un poco.
Quise llamarlo por su nombre, pero me dí cuenta de que no lo sabía. Me quedé con la palabra en la boca, intentando recordar si me lo había dicho en algún momento.
–David. –Me dijo adivinando mis pensamientos.
–David… –comencé. – He estado dándole vueltas a todo lo que me has explicado y… hay una cosa que no entiendo… –mi cerebro iba más lento que de costumbre, las palabras no me salían así que tardé un poco en contestar, pero él esperó a que yo continuase. –¿Por qué él clama venganza?
No contestó. Lo miré impaciente, esperando su respuesta. Me quitó la linterna de las manos y la apagó para que no pudiera verle la cara y en apenas un susurro, con la voz quebrada me dijo:

Improvisación 1.

[Bueno, aquí está la historia que he empezado con Gè. Hemos cogido un fragmento del libro el pequeño vampiro y los visitantes, y hemos improvisado según la marcha. Gè es Sun y yo soy San, y lo que ella escribe va en letra Times Roman y lo mío el Verdana. El fragmento en Courier. Espero que os guste.]



Estaba anocheciendo. Era un anochecer primaveral, de esos en los que todavía no hacía calor al desaparecer el sol ni tampoco un frío infernal. Sun y San se encontraron como cada día durante la última semana. Todas las noches decían a sus padres que se iban a estudiar una a casa de la otra, pero lo que realmente hacían era descubrir cada secreto de la montaña de enfrente.
Casi habían llegado al otro lado del valle.
Ante ellas, en una loma, estaba el castillo en ruinas.
–Quizá deberíamos darnos la vuelta. –murmuró San, a quien de repente le había entrado un miedo extraño.
–¿Darnos la vuelta? –exclamó Sun con perplejidad fingida. – ¿Es que te da miedo la reina de las tinieblas?
–No –gruñó San.
¿Como iba a explicarle a Sun que de repente tenía el presentimiento de que les iba a suceder algo malo si intentaban penetrar en los secretos del castillo?
–Po-podrían desprenderse piedras –dijo. –o se podría venir a bajo una escalera...
–Seguro que no ocurrirá nada malo –repuso despreocupada Sun. –Y además, ¡nosotros queremos vivir alguna experiencia!, ¿no?
–Bajo tu responsabilidad. –advirtió San.
Continuaron su camino hasta la entrada del gran castillo, parecía el hogar de numerosos recuerdos oscuros y vivienda de murciélagos que esperan su presa. Intentaron entrar por la puerta principal pero no fueron capaces, aunque estaba completamente abandonado esa puerta estaba como sellada.
Rodearon el castillo en busca de otra entrada. A los pocos metros encontraron una especie de trampilla que consiguieron abrir. Encendieron sus potentes linternas, aquel era un lugar estremecedor. San seguía teniendo esa extraña sensación de incomodidad que le sugería un peligro próximo. Sin embargo, Sun continuaba totalmente tranquila, era como si nada le asustase. Echaron un vistazo a la habitación en la que se situaban, el techo era altísimo, las paredes estaban repletas de libros antiguos que parecían no haber sido tocados en años. El suelo estaba cubierto por unas alfombras tapadas por una capa de polvo, al mirar hacia ellas San pegó un grito ahogado.
–¿Qué pasa? –preguntó rápidamente Sun.
–¿Has visto esas huellas?
–Sun se fijó detenidamente en el suelo y comprobó perpleja como unos pies invisibles caminaban desde la otra punta de la habitación hasta un sofá cercano a ellas; dejando tras de sí una hilera de huellas en la capa de polvo.
Las dos chicas se quedaron inmóviles observando la escena. Era imposible que estuvieran viendo eso. Pero, por si todavía fuera poco, pudieron comprobar como los cojines del sofá se hundían dejando la marca de una persona.
Sin embargo, allí no había nadie.
–Sun, vámonos de aquí. –Susurró San al oído de esta.
–¿Para qué tanta prisa?
Las dos muchachas pegaron un grito que resonó en toda la habitación. Una voz masculina había salido de la nada. Ambas miraron a un lado y a otro, pero nadie se encontraba en la habitación.
–Vale, si esto es una broma, ya no tiene gracia. –Gritó Sun a la nada.
–¿Una broma? Chiquilla, creo que todavía tienes mucho que aprender. Pero yo puedo enseñároslo si me lo permitís.
San volvió a dar otro salto en cuanto una puerta a su izquierda se abrió con un sonido chirriante.
–Seguidme por favor.
Las huellas volvieron a dibujarse en el suelo, esta vez desde el sofá a la puerta.
Sun comenzó a caminar, pero San la detuvo.
–¡Sun! ¡¿Qué haces?! ¿Estás loca o que?
–Sí, eso ya lo sabes. Vamos, será divertido. Además, cuando te piden algo por favor, debes hacerlo, si no, es de mala educación. –Sonrió esta mientras tiraba de San hacia la puerta.

jueves 27 de agosto de 2009

Ya era hora.

Bueno, ya estamos aquí. Aun que no por mucho tiempo, mañana me voy a Cangas que hay fiestas allá, así que supongo que hasta martes no subiré de nuevo.
Como véis he vuelto a cambiar el color del blog, es que me aburría el naranja. xD. El próximo será azul. Además he puesto creo que cuatro fotos más, abajo de todo, antes de los dibujos, aun que la mayoría ya las habéis visto.
Pienso que os dejaré un par de cosillas antes de marcharme. Un nuevo capítulo (¡al fin!) de la historia del fantasma, y una nueva historia que he empezado con Gè.
Pero antes de nada, me gustaría dar las gracias a todo el mundo que se pasa y que de esta vez, ¡me ha comentado! ¡por fin esto tiene algo de vida! jaja. Aun que Euge siempre tendrá preferencia por ser el primero en seguirme. Espero no decepcionaros con mis historias, es bueno tener lectores, te da ánimos para seguir escribiendo...

En fin. Gracias.

martes 25 de agosto de 2009

Me he vuelto desconfiada.


He llegado a la conclusión de que todo lo que rodea mi vida está lleno de mentiras y engaños. LLevo varios días pensándolo y dándole vueltas... creo que son como una maldita plaga, cada vez aparecen más y más.


...ya no me fío ni de mi propia sombra.


Supongo... que al estar acostumbrada a mentir, te das cuenta con mayor facilidad cuando alguien trata de engañarte.

lunes 24 de agosto de 2009

El vecino de enfrente.

[Bueno, este relato mata tres pájaros de un tiro. El relato de los vecinos que me había pedido Garga, el que quería hacer yo de una chica con uniforme, y el que Alba S. me ha pedido como regalo de cumple. ^^ Felicidades pequeña, esto es para tí. xD Además, creo que empezaré a ponerle fotos a algunos de mis relatos.]




Todos los días lo mismo. Me despierto, me pongo el uniforme, desayuno y salgo de casa camino del instituto. Clases, aburrimiento, y de vuelta a casa.

Eso era lo que Alba pensaba últimamente cuando se encontraba sola en su cuarto. Pero esa idea, cambió. Desde el momento en el que un chico nuevo de ojos verdes se mudó a su edificio.
Sus miradas se cruzaron una mañana en el ascensor, y se perdieron al entrar en el garaje.
El padre de alba estaba impaciente esperándola en el coche para llevarla a clase, ella le echó un último vistazo a aquella cabeza de pelo castaño.
Aquel día parecía algo diferente a los demás. Y lo fue. Alba se encontró con aquel chico misterioso sentado delante de ella en clase. Era nuevo, y acababa de mudarse. Sí, eso ella ya lo sabía.
Alba pudo ver como todas las demás chicas de la clase lo miraban embobadas. Sintió celos, aunque no supo porqué. La clase se pasó más lenta de lo normal; pero al sonar la campana, el chico misterioso se giró en su asiento para hablar con ella, solo con ella:
-¡Hola! ¿Eres Alba verdad? Vivimos en el mismo edificio, te he visto esta mañana. ¿Te importaría enseñarme esto?
Solo pudo asentir.
Se pasaron toda la mañana juntos, y decidieron volver a casa caminando mientras seguían charlando. Tenían bastantes cosas en común.
Cuando llegaron al edificio, el ascensor estaba estropeado, así que debían ir por las escaleras, que ya nadie usaba. Él abrió la puerta y pasó primero, “poco caballeroso” pensó Alba. Pero, tras entrar ella, la empujó suavemente contra la puerta mientras la cerraba y la besó.
El beso la pilló desprevenida, y soltó un suspiro de asombro. Pero tan pronto como se hubo relajado, dejó que él la siguiera besando. Una y otra vez. Cada vez más apasionadamente. Sus manos recorrían su cintura, y poco a poco, las fue subiendo para quitarle la chaqueta y dejar caer los tirantes. Volvió a bajar las manos. Esta vez las llevó a sus muslos, y subió por ellos suavemente, por debajo de la faldita escocesa del uniforme. Le agarró el culo con intensidad mientras seguía besándola. Una de sus manos salió de su escondite y comenzó a desabrocharle los botones de la camisa blanca, uno a uno, poco a poco. Dejando ver tras de si un precioso sujetador de raso negro. Se entretuvo lo suficiente como para que se le dibujara una perversa sonrisa en los labios.
Alba comprendió a dónde les llevaría esa situación, por lo que, en lugar de detenerlo, le quitó el chaleco, tiró de su corbata y también comenzó a desabrocharle la camisa. Se encontró de frente con un torso perfecto, moreno, en el que se marcaban todos los músculos sin ser algo excesivo. Deslizó sus manos por la espalda de él, mientras seguía besándolo y poco a poco, todo fue a más. Él jugueteó con sus pechos durante un rato. Después, ella le desabrochó el pantalón mientras él se acercaba peligrosamente al borde de sus braguitas y las deslizaba hacia el suelo con un sencillo movimiento. Apretó su cuerpo contra el de ella e hizo que Alba perdiera su inocencia.

sábado 15 de agosto de 2009

Hot as the desert sand.

[Basta que pase una larga temporada sin subir nada, para que de pronto me venga la inspiración de golpe. Bueno, esto es un relato erótico por petición especial de Peti, que me matará cuando vea el cambio que he hecho en los personajes... I'm sorry! pero es que me gustaba más así.
El título sale de una frase de una canción de Y&T. Y viene diciendo "caliente como la arena del desierto". Este es un nuevo estilo, para variar un poco. Espero que lo paséis bien con él. ^^
Y a ver si a garga le apetece ilustrarlo. jaja.]


ALES.

Era una noche de verano muy calurosa. Mis vacaciones en Punta Cana estaban a punto de llegar a su fin.
Al día siguiente al mediodía debía poner rumbo al aeropuerto y marcharme de aquel pequeño paraíso.
habían sido unas buenas vacaciones, pero estábamos en temporada baja por lo que había poca gente interesante, más bien, era escasa; así que no tenía ganas de quedarme más días yo sola.

CRIS.

Acababa de aterrizar en Punta Cana esa mañana. Mis vacaciones de soltero estaban a punto de comenzar.
El calor era sofocante, pero por suerte, habían dicho en el pronóstico meteorológico que una pequeña tormenta tropical pasaría por la zona esta noche. Por lo que, mañana el día sería más fresco.

ALES.

Me puse el vestido de raso blanco y me dirigí al bar del hotel, a ahogar en alcohol mi última noche en aquel lugar.

CRIS.

Me había acomodado en un taburete de la barra del bar de la piscina mientras bebía un mojito cuando una chica de pelo negro entró y se sentó a poca distancia de mí.

ALES.

Me senté en un taburete y le pedí a George, el camarero, que me sirviera un Manhattan. Me lo bebí en cuestión de un par de minutos y esta vez pedí uno doble.
Mientras George me servía, observé por el rabillo del ojo, que un chico rubio me miraba con una divertida expresión. Le dediqué una sonrisa y me bebí el vaso de golpe. Sabía a rayos.

CRIS.

No pude evitar soltar una pequeña carcajada ante la situación. Pude ver como en su cara se dibujaba una mueca a causa del trago que se acababa de tomar, pero enseguida reaccionó y miró dubitativa a las botellas, seguramente pensando cual sería su siguiente víctima; por lo que me adelanté a su decisión sentándome a su lado y pidiéndole al camarero limón, sal, y una botella de tequila mientras ella me miraba con cara de asombro.

ALES.

George me miró dudoso, y yo, tras pensarlo un par de segundos, asentí con la cabeza mientras sonreía. Colocó dos vasos de chupito en frente nuestra y a continuación los tres ingredientes fundamentales.
Me apoderé del salero en cuanto George lo dejó en la mesa y le dije a este que llenara mi vaso.
Le indiqué al chico que tumbase la cabeza hacia un lado y que debía agarrarme la rodaja de limón con los labios, él me miró curioso. A continuación esparcí un poco de sal por su cuello, dejé el salero en la barra y besé el lugar en el que las arenitas blancas se habían posado. Cogí el vaso y me lo bebí de un golpe, entonces le giré la cara y cogí el limón de sus labios con los míos. Ante las caras perplejas del chico y de George por la escena que acababa de montar mi respuesta fue “en España el tequila se bebe así”.

CRIS.

Seguimos bebiendo tequila, a su curiosa manera, durante una hora aproximadamente. Los dos llevábamos una ya considerable borrachera; ella más que yo; cuando decidió dar un paseo por la playa.

ALES.

Iba dando saltos agarrando una esquina de mi vestido, cantando a gritos mientras todo me daba vueltas, cuando de repente, comenzó a llover. En cuestión de segundos estábamos totalmente empapados, y nuestras ropas blancas trasparentaban nuestra piel, pero eso solo hizo que me riera todavía más.


CRIS.

Su risa fue contagiosa. La observé detenidamente. El vestido blanco mojado, se le pegaba a la piel, y la transparentaba. Hacía que pudiese ver completamente su cuerpo. Pude apreciar sus pechos, voluminosos, en los que destacaban sus pezones que estaban tiesos a causa de la lluvia fría. Sus caderas eran perfectas, y llevaba una braguita muy pequeña y fina. Me perdí en la longitud de sus piernas.

ALES.

Observé detenidamente como sus ojos recorrían mi cuerpo, y decidí hacer yo lo mismo. Llevaba una camisa blanca semiabierta, pero aun que estuviera cerrada, podría ver lo que había debajo igual. Cada centímetro de sus músculos se veía a través de la fina tela. Todavía no había terminado de recorrer su cuerpo cuando se aproximó a mí y me besó apasionadamente.
Sus manos recorrieron mi espalda, y yo, a causa de la impresión… tiré de él hacía mí con tanto ímpetu, que caímos sobre la arena que todavía ardía.

CRIS.

Los dos nos reímos durante un buen rato tirados sobre la arena, caliente como la del desierto. Y después seguimos besándonos. Yo tenía el control, estaba sobre ella, podía acariciarla y besarla cuanto quisiera. Pero de pronto, sin que yo me lo esperara, dio un giro, y se puso sobre mí. Pude ver su perfecta sonrisa ante mis ojos.

ALES.

Le sonreí maliciosamente y comencé a desabrochar el resto de botones que quedaban en su camisa. Él me miraba, y yo jugaba. Recorrí su pecho y su abdomen con mis besos. Y con los dientes, tiré del cordel que ataba su pantalón de lino beis.

CRIS.

No pude contenerme, agarré su vestido y se lo quité antes de que se diera cuenta de lo que pretendía hacer. Lo arrojé a un lado y volví a girar, quedando de nuevo sobre ella. Mis labios se dirigieron hacia su cuello, y bajando por su garganta volví a perderme. Llegué a sus pechos, empapados de agua y los recorrí como un hombre que lleva demasiado tiempo sin beber.

ALES.

Le quité la camisa mientras se divertía besando mi cuerpo. Puse mis manos sobre su pelo y lo acaricié durante un rato. Mientras, con los pies, tiré de sus pantalones hacía abajo. Levantó la vista y me besó. Sus manos recorrían los bordes de mi ombligo, y mis manos se acercaban peligrosamente a su entrepierna. Jadeó.

CRIS.

Mi mano se deslizaba sigilosa hacia abajo, acariciando el interior de sus piernas, colándose entre las prohibidas braguitas de encaje blanco. Gimió. La miré a los ojos durante un breve instante y supe que estaba lista.

viernes 14 de agosto de 2009

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

[Hace bastante que no subo nada, pero es que, a pesar de que el tiempo me sobra, no encuentro la chispilla de la imaginación que parece haberse ido de vacaciones.
En mis tardes/noches de aburrimiento veraniego, ya he llegado a las 2300 páginas leídas. De las cuales, unas 200 pertenecen a un libro que ahora se encuentra entre mis favoritos, por la complejidad de sus páginas y el parecido que tiene con mis pensamientos. Estos son, sin lugar a dudas, mis tres fragmentos preferidos.]

Día a día, desde ambos frentes de mi inteligencia, el moral y el intelectual, avanza con firmeza hacia esa verdad, cuyo parcial descubrimiento me sentenciaba a tan terrible naufragio: que el hombre no es verdaderamente uno, sino dos.

[...]

Me di cuenta, al primer aliento de mi nueva vida, de ser más perverso, mucho más, vendido como esclavo a mi propia maldad original; y recibí este pensamiento, entonces, como un vino tonificante y delicioso.

[...]

Bajo la continua tensión de esta sentencia suspendida y el insomnio al que ahora me obligaba a mí mismo, ¡ay!, hasta más allá de los límites de los que es capaz el ser humano, me convertí, en mi propia personalidad, en una criatura consumida y vaciada por la fiebre, lánguida y débil en cuerpo y mente, y obsesionada por un único pensamiento: el horror de mi otro yo.

sábado 1 de agosto de 2009

Doble personalidad.


En ocasiones me doy cuenta de que tengo doble personalidad. Las típicas vocecitas en tu cabeza, representadas por un ángel y un demonio,... pues en mí se ven desde fuera. A una la llamo Sarynha y a la otra PatoSá (de ahí el nombre del blog,xD). Sarynha es la que sale de fiesta los fines de semana, y PatoSá es la casual de todos los días. Una es buena y la otra mala, pero es decisión vuestra elegir cual es cual.
Las dos forman parte de mí, y son inseparables. No intentéis llevaros bien solo con una, pues la otra no lo permitirá, y no pretendáis desaceros de la otra, porque entonces será vuestro fin. Muahahaha.

NOTA: Gargaaa, gracias por la ayuda con la foto. *_*



Nerviosa. - Inquieta.
Descarada. - Vergonzosa.
Soñadora. - Despreocupada.
Vengativa. - Rencorosa.
Cerrada. - Habladora.
Dulce. - Adorable.
Conformista. - Agradecida.
Creativa. - Imaginativa.
Inocente. - Perversa.
Comprensiva. - Complicada.
Alterable. - Pasiva.
Alegre. - Pesimista.
Egoísta. - Caprichosa.
Testaruda. - Cabezota.
Infiel. - Fiel.
Perezosa. – Vaga.
Presumida. – Orgullosa.
Irónica. - Sarcástica.
Desordenada. - Caótica.
Impuntual. - Impaciente.
Artística. - Inteligente.
Mentirosa. - Sincera.
Desdichada. - Incomprendida.
Desagradable. - Agradable.
Pesada. - Divertida.
Detallista. - Minuciosa.
Celosa. - Posesiva.
Indecisa. - Cambiable.
Imprudente. - Preocupada.
Paranoica. - Pensativa.
Influenciable. - Desconfiada.
Impulsiva. - Despistada.
Eufórica. - Silenciosa.

viernes 31 de julio de 2009

Decidir por uno mismo.

Los gritos resonaban en su cabeza como bombas de relojería. No iba a poder soportarlo mucho más tiempo. Corría, corría sin parar, sin mirar atrás, dejando toda su vida tras aquellas puertas. Le temblaba todo el cuerpo y las lágrimas, que brotaban de sus ojos llenos de frustración, hacían que el lápiz de ojos emborronase de negro su triste cara.
Pegó un grito de desesperación y siguió corriendo.
Pensó en las personas que habían echado a perder su vida. Las maldijo. Un grito de desesperación procedente de su garganta desgarró el silencio. Se llevó las manos a la cara y siguió llorando. El pintalabios embadurnó una de sus coloradas mejillas.
Llegó a su casa, subió a su cuarto y se tiró sobre la cama, que estaba preparada para la noche de bodas.
Recordó la noche anterior, en como todo se había echado a perder en su interior, en lo que había pasado por su mente, mientras dormía con él y pensaba en otro, en la persona que de verdad quería, con la que deseaba estar.
Ella no quería casarse, era una obligación. Un matrimonio concertado… sus padres, ellos habían sido unos de los responsables de aquel caos, de aquel dolor interior que no conseguía que desapareciera.
Y en el último momento, había decidido que no seguiría con aquella locura. En la capilla, delante de tantas personas, había comenzado a llorar, se había puesto a gritar como una loca, y ante la sorpresa de todos, a pesar de todas aquellas voces que ahora no dejaba de oír en su cabeza gritando su nombre, había huido…

jueves 30 de julio de 2009

Rúa 308.

[Esta historia la escribí el año pasado para el concurso literario de mi instituto, ganó el primer premio, y la verdad, todavía no se como se me ocurrió, porque lo más sorprendente es que la hice en 50min, en la clase de Economía (¡como no!) justo antes de que acabara el plazo de entrega. Siento que esté en gallego para los que no lo entienden.]


Dirixíame cara o número 308 dunha longa rúa nunha tarde de outubro máis fría que de costume. Non había nin un alma nas beirarrúas agás eu.
As luces dos portais das casas do meu redor estaban apagadas, e só un pequeno farol parpadeante alumeaba o meu camiño cara o infinito.
Mirei aos lados, aínda me quedaba moito camiño por percorrer. Atopábame no número 66 dunha estrada que non tiña fin.
A pesar do longo camiño e do cansa que estaba seguín camiñando, pois facía moitísimo tempo que non sentía o chan baixo os meus pés.
Poder sosterme sobre as pernas era algo que nunca crin posible, sen pensalo dúas veces decidín botar a correr. As bágoas de felicidade esvaraban pola miña cara. Pensei en mamá e papá, e en Uxía, a pequena Uxía, con quen non pasara moito tempo, pero a quen quería máis ca ninguén.
Acordeime do tío Luís, e os avós, a prima Marta,... todos os que me querían, os que estiveran comigo nos momentos difíciles, ía a botalos en falta.
Foi entón cando freei en seco e lembreime de Anxo. Momentos do accidente percorreron todos os recunchos da miña mente. Chuvia, escuridade, un pitido, un chirriar de rodas, un choque de coches, dor; moita dor, seguida dunha paz silenciosa que daba medo.
Seguín camiñando mentres pensaba na cadeira de rodas. Odiaba aquel aparello, pero xamais o volvería ver.
Sen darme conta chegara xa ao número 306, pero non freei, ao contrario, acelerei o paso. E foi entón cando un coche cos faros acendidos veu de fronte e cegoume por un momento.
Á mañá seguinte as campás soaban no cemiterio de Ourense, persoas vestidas de negro, en silencio, camiñaban polo céspede húmido camiño da tristeza.
E a pequena Uxía choraba no colo da súa nai, á que lle esvaraban silenciosas bágoas polas meixelas.

domingo 26 de julio de 2009

¿Jugamos?

Quiero perderme y que nadie me encuentre.
Quiero jugar al escondite en la vida real.