Hacía un calor de perros. Me había quitado los leggins en el baño de la estación y me había puesto el short por debajo del minivestido que llevaba; pero había sido una muy mala idea... ahora me picaban las piernas por la pelusilla del asiento del tren.
Creo que no fui muy discreta al sentarme a dos asientos de él, pero quería verlo bien. Él iba en el lado derecho y yo en el izquierdo en dirección opuesta, pues me había sentado en los que tienen mesa para así no tener que girar la cabeza continuamente.
Levanté mi libro para ocultar que lo estaba mirando, pero no leía realmente. De vez en cuando echaba un rápido vistazo y lo miraba durante unos breves segundos.
Al cabo de un rato se puso los cascos y cerró los ojos. Me permití observarlo durante más tiempo ya que no podía verme. Que atractivo era... la ficción se había hecho realidad. Era él, uno de mis personajes. Adri, su pelo negro con flequillo qe le llegaba a los ojos, pequeños y grises. Las patillas cuadradas y un asomo de barba de dos días. El tono moreno de la playa que tenía su piel. Su mandíbula cuadrada... me faltaba la sonrisa, pero seguro que era tal y como me la imaginaba.
Se movió en su asiento y yo volví a levantar el libro. No quería ser descubierta, era más divertido así, como si lo observara entre las sombras.
Sentí el rubor en mis mejillas. Sonreí y me mordí el labio. Intenté no ponerme a gritar como una histérica. Me sentía feliz.
¿Como es posible que un chico al que acabo de ver por segunda vez y con el que nunca he hablado me haga sentir esto?
Es que sentía como si lo conociera, o como si tuviéramos una conexión.
Miré el libro que supuestamente estaba leyendo. Despedida, de Claudia Gray. Pensé en Bianca, la protagonista, y en como se había enamorado de Lucas nada más verlo. Me parecía estúpido ese comportamiento: enamorarte de alguien a quien no conoces y sentir una necesidad de esa persona después de hablar tan solo cinco minutos...Ahora era yo la que me parecía estúpida. Nunca me había pasado esto y ahora sin embargo...
Volví a levantar un poco la cabeza, solo lo justo para que mis ojos sobresalieran por la parte alta del libro, y me encontré con sus ojos clavados en mí.
Enseguida desvió la mirada hacia la ventanilla y yo volví a bajar la cabeza, otra vez roja como un tomate. Pero más sonriente todavía.
Por lo menos sabía que no era invisible.
Creo que no fui muy discreta al sentarme a dos asientos de él, pero quería verlo bien. Él iba en el lado derecho y yo en el izquierdo en dirección opuesta, pues me había sentado en los que tienen mesa para así no tener que girar la cabeza continuamente.
Levanté mi libro para ocultar que lo estaba mirando, pero no leía realmente. De vez en cuando echaba un rápido vistazo y lo miraba durante unos breves segundos.
Al cabo de un rato se puso los cascos y cerró los ojos. Me permití observarlo durante más tiempo ya que no podía verme. Que atractivo era... la ficción se había hecho realidad. Era él, uno de mis personajes. Adri, su pelo negro con flequillo qe le llegaba a los ojos, pequeños y grises. Las patillas cuadradas y un asomo de barba de dos días. El tono moreno de la playa que tenía su piel. Su mandíbula cuadrada... me faltaba la sonrisa, pero seguro que era tal y como me la imaginaba.
Se movió en su asiento y yo volví a levantar el libro. No quería ser descubierta, era más divertido así, como si lo observara entre las sombras.
Sentí el rubor en mis mejillas. Sonreí y me mordí el labio. Intenté no ponerme a gritar como una histérica. Me sentía feliz.
¿Como es posible que un chico al que acabo de ver por segunda vez y con el que nunca he hablado me haga sentir esto?
Es que sentía como si lo conociera, o como si tuviéramos una conexión.
Miré el libro que supuestamente estaba leyendo. Despedida, de Claudia Gray. Pensé en Bianca, la protagonista, y en como se había enamorado de Lucas nada más verlo. Me parecía estúpido ese comportamiento: enamorarte de alguien a quien no conoces y sentir una necesidad de esa persona después de hablar tan solo cinco minutos...Ahora era yo la que me parecía estúpida. Nunca me había pasado esto y ahora sin embargo...
Volví a levantar un poco la cabeza, solo lo justo para que mis ojos sobresalieran por la parte alta del libro, y me encontré con sus ojos clavados en mí.
Enseguida desvió la mirada hacia la ventanilla y yo volví a bajar la cabeza, otra vez roja como un tomate. Pero más sonriente todavía.
Por lo menos sabía que no era invisible.
me he cargado esta entrada antes sin querer y los comentarios que había... U.u
ResponderSuprimirGenial!:)
ResponderSuprimirAY!
ResponderSuprimiry yo sin haberme pasado por tu nuevo blog todavía... ¿qué te está pareciendo despedida? espero que haya cuarta parte, sino, iré a masacrar a la autora..
me encanta el texto.. joooooo... es que es tan guay! a mi me encanta lo del juego este de las miraditas en plan de ahora no me ve.. ay me está mirando! jajaja
sí tia, cuando hagan otr oconcierto los bon jovi (al año que viene empiezan gira) VAMOS! es que es tan genial... y estoy tan pesada que no me extraña que os lo haya pegado a todas jajajajajja
Yo conoci a un Adri de ojos grises y pelo negro, pero de eso hace casi tres años, y solo fue una semana, y ha sido de los chicos que más me ha gustado... XD
ResponderSuprimirPues según todo el mundo soy la fotocopia de juno, pero de espaldas... xD